I. Paradero desconocido

¿Cómo determinar la orientación de un cuerpo?
Si alguien te da la espalda quizá esté mostrando su rostro.

De igual manera esperamos que el sol nos alcance
por encima o por debajo y olvidamos el perfil.
En la esquina aguarda siempre la penumbra.

¿Y dónde coloco mi yo más físico?
¿Y el más etéreo?
¿Y aquel que ignoro?

El don de la ubicuidad fue reservado a lo ignoto
y a ciertas personas que conocemos de más.

Mientras el resto permanece
en paradero desconocido

II. Listado de preocupaciones

No estar a la altura de un 747.
Cansarme del tiempo.
Que se extinga el pingüino emperador.
Asistir a una entrevista de trabajo.
Confundir a Monet con Manet
o a Manet con Monet.
Interesarme demasiado por la onomástica.
Casarme con la hija de un quiropráctico.
Ser objeto de codicia.
Superar la entrevista de trabajo
y ganarme la vida.
Donar mi cuerpo a la ciencia.
Escribir un poema sobre almohadas.

III. Sofisma

Confundimos la posibilidad con la probabilidad. Fuimos diseñados para pensar en lo posible y subsistir con lo probable.
Es posible que mañana, cuando despierte, haya una jirafa en mi cuarto. Pero esto no es, ni de lejos, probable.
Es posible que mañana no despierte siquiera, ¿cómo saber si es probable?
Aún así es probable que despierte, sobre todo porque es posible.
Es tan posible que mañana despierte solo como que despierte con una jirafa.
Es más probable que despierte con una jirafa que con Albert Camus.
Porque está muerto.
Hay muchas jirafas muertas pero también vivas, me baso, por tanto, en las últimas.
No hubo más de un Albert Camus, como no hay más de un Pablo Enguita.
Es tan imposible que haya dos Albert Camus como que haya dos Pablo Enguita.
Entonces no despertaré con Albert Camus.
Pero es probable que despierte con Pablo Enguita.
Y si yo despierto con Pablo Enguita… (por posible y por probable)
¿con quién despertará Albert Camus?
Supongo que con la jirafa.
(Si antes no despierto yo con ella)

IV.

Piensa en algo trascendental en algo inmenso
algo como la veracidad de la ciencia o la composición
de los sistemas socioeconómicos.
Piensa en cómo la materia se subdivide en bolas y cuerdas
y existen minúsculos espacios insalvables
de una mano a otra.
Piensa en el corpus de Inoue en la migración de las aves
en el movimiento digital de un pianista.
Piensa en la distancia de Boston a La Meca
en los contenidos de un libro de anatomía
en tus padres.
Piensa en la soledad del demiurgo.

Pues de ti dependen.
(Sin ti son solo fanfarronerías)

V. Liebestraum

Unidos por la sima y el abismo
a través del sueño nos limpiamos los cristales
comunes
–una casa en buen funcionamiento–

ella se parece a la esposa de Matisse
y viene por diversos motivos

a saber:
la posibilidad de un beso nocturno
el deber de calentarse
lo incómodo del abrigo.

VI.

No recordaba sus sombras
ni el impacto leve
de un desnudo.

El espíritu azulado que esconden las niñas
su tiniebla.

La eterna certidumbre sumada
a las demás preguntas.

La eterna incertidumbre sumada
a las certezas.

VII. Miseria órfica

Poesía es fracasar
por el bien del mundo.

¿Qué bien habría
qué maldad
si poblásemos el mundo de fracasados?

Cuánto amor
cuánto amor por el fracaso
si pudiera cultivarse en las escuelas en los hogares
cuántos fracasados se amarían.

Por hacer más fácil su descenso.

VIII. El castillo

Del divino papeleo no se sabe nada.
Si acaso el Señor pudo olvidar un expediente
una minucia
viruta
poca cosa para tal funcionario.

Perdonemos sus errores
pues con tan escasa negligencia
¿quién podrá culparlo?

Será mejor gritarle.

X. Olvido

Quedará el comentario de una dentadura
la historia de un omoplato
una concatenación de muescas en las tibias.
Y no será triste.                                 
                     ¿Alguno vio llorar los dinosaurios?

por Pablo Enguita Fontecilla

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