I
el mundo de ayer abre sus ventanas geométricas
y avienta el olor de los muertos con un golpe de luz.
del rayo blanco se extraen los colores como de la derrota
la herida roja y los espectros azules del hambre.
primario, todo es aún simple y primario.
de las cenizas del pasado surgirá el nuevo mundo
el bello sencillo nuevo mundo repleto de color.
¿pero cómo construir sobre el pasado?
dónde y cuáles y cómo las herramientas,
de qué formas los trazos con qué ángulos la inclinación
de los distintos movimientos que señalan lo innombrado.
para revelar la vida tal como es es
necesario deformarla, con los colores
con las formas extendidas como mantos
hasta que nada pueda ser comprendido en su apariencia.
entender requiere las fuerzas de las manos del hilo tenso
del telar la urgencia del carboncillo oscuro y dinámico.
pimario todo es aún hermoso y primario
hasta que levantemos el edificio que nunca existió.
un compendio geométrico un atlas de artes
una colección de ofensas al gusto elevado una casa
de muñecas construida con hilos plateados
tan tirantes las madejas que todo el hogar
amenaza con romperse
y simplemente
hermosamente
tenebrosamente
caer
II
la forma sigue a la función.
construir la casa como quien levanta un poema
para acoger qué.
construir el poema como la casa vacía, preparada
para albergar al hombre que la atraviese en llamas.
pero esta poesía no es un hombre en llamas.
esta poesía son las cenizas de una mujer que una vez pintó
tejió
diseñó
una casa simple y hermosa
y una mujer que ardía entre los escombros del edificio.
por un instante sintió el derrumbe y después
sus cenizas se levantaron y abandonaron volando la casa
[con el viento
hasta llegar ahora
a ti.
es ahora. nada es ya primario, o simple. detén la lectura
levántate del sillón o del asiento del metro y obsérvate
donde puedas. esta es tu forma
y si la forma sigue a la función,
observa la tuya
y pregúntate:
¿cuál es tu función
aquí?

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